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Barbara Hendricks canta en Sevilla
Jue, 08/03/2012
El próximo domingo 11 de marzo Barbara Hendricks ofrecerá un variado recital en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, acompañado por el pianista Ariane Jacob. El programa estará compuesto por obras de Schubert, Fauré, Mahler, Barber y Manuel de Falla.

El próximo domingo 11 de marzo Barbara Hendricks ofrecerá un variado recital en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, acompañado por el pianista Ariane Jacob. El programa estará compuesto por obras de Schubert, Fauré, Mahler, Barber y Manuel de Falla.

PROGRAMA

Franz Schubert (1797-1828) // Johann W. von Goethe (1749-1832)
   Suleika I Op. 14
   Lied der Mignon Op. 62.4
   Der Musensohn Op. 92,1
   Wanderers Nachtlied Op. 96.3
   Suleika II Op. 31

Gabriel Fauré (1845-1924) // Paul Verlaine (1844-1896)
   En Sourdine
   Clair de lune
   C’est L’extase
   Spleen
   Green
   Mandoline
Gustav Mahler (1860-1911) // Friedrich Rückert (1788-1866)
   Ich atmet' einen linden Duft
   Liebst du um Schönheit
   Blicke mir nicht in die Lieder
   Ich bin der Welt abhanden gekommen
   Um Mitternacht
Samuel Barber (1910-1981)
   Hermit Songs Opus 29 (Textos anónimos Irlandeses) (Siglos VIII-XIII)
      At Saint Patrick’s Purgatory
      Church Bell at Night
      St Ita’s Vision
      The Heavenly Banquet
      The Crucifiction
      Sea Snatch
      Promiscuity
      The Monk and His Cat
      The Praises of God
      The Desire for Hermitage
Manuel De Falla (1876-1946)
   Siete canciones populares españolas
      El Paño Moruno
      Seguidilla Murciana
      Asturiana
      Jota
      Nana
      Canción
      Polo

Teatro de la Maestranza

Una de las voces más nobles, bellas, conmovedoras y socialmente comprometidas de las últimas décadas, Barbara Hendricks (Stephens, Arkansas, 1948) se suma a la lista de los grandes cantantes líricos internacionales que han dejado su arte en la memoria de los aficionados en el Teatro de la Maestranza.

A su impresionante hoja de servicios musicales, cuajada de fantásticas recreaciones de roles de Mozart, Strauss o Puccini bajo la dirección de  Karajan, Giulini o Maazel o su extraordinaria inmersión en el “lied”, la canción francesa, el jazz o el soul, Barbara Hendricks añade su incesante activismo a favor de la infancia, los refugiados y contra cualquier forma de intolerancia, singularmente, el racismo. Títulos como  “Embajadora de la ONU”, el premio Príncipe de Asturias de las Artes o la Legión de Honor francesa han reconocido su completa trayectoria de artista inmensa, de mujer culta –está graduada en Química y Matemáticas- y comprometida con el dolor y la desgracia. Su vocación humanista y solidaria cristalizó en 1998 con la creación de la Fundación Barbara Hendricks para la Paz y la Reconciliación. Su determinación y coraje personal por contribuir a la pacificación de zonas de conflicto le han llevado a cantar protegida por un chaleco antibalas en Sarajevo.

Barbara Hendricks, americana pero nacionalizada sueca y residente en Suiza, estudió música en la cantera de la mayoría de los grandes músicos americanos, la célebre Julliard School de Nueva York, formándose con la mezzosoprano Jennie Tourel. También recibió clases magistrales de Maria Callas. Hendricks es una soprano lírica dotada de una extraordinaria versatilidad vocal que comenzó a desarrollar muy pronto, de niña, en el coro de la iglesia del que formó parte, quizá bajo la influencia de su padre, pastor metodista, del que también heredó el activismo social. Para Hendricks, la lucha por el arte y la lucha por los derechos humanos “es el mismo combate”.

En el coro, Hendricks abordaba un amplio repertorio adaptado a estilos de jazz, gospel, spiritual o navideño. Sólo una música no ha cantado: rock. Con los años, esa inclinación a la pluralidad musical se ha traducido en innumerables trabajos discográficos que basculan de su portentoso Mozart al negro blues; de su refinadísimo Brahms al profundo gospel; de su exquisito Schubert al entrañable “songbook” navideño; de la desgarrada Billie Holiday al exquisito lied francés; de ser arropada por las mejores centurias sinfónicas, al íntimo eclecticismo jazzístico del cuarteto de Magnus Lindgren. ¿Cómo consigue casar tantos registraros diversos?, le preguntaron una vez a Barbara Hendricks. Y ella, con humor, respondió: “Sin mezclarlos. Me gusta la variedad en la cocina”.

A todos esos registros, Barbara Hendricks acude siempre a impulsos de su gran curiosidad y su desacomplejada libertad artística. “La mayoría de los cantantes clásicos se dedican a la ópera, pero yo creo que tener un repertorio variado ayuda a mejorar en cada estilo. Un estilo es bueno si uno es capaz de enriquecerlo. Entré en la música por placer y eso mantiene intacta mi curiosidad. Cuando llegué a Nueva York dispuesta a aprender música no tenía ni idea de cuál sería mi estilo. Pero todos los estilos musicales hablan de lo mismo: de la emoción”, ha confesado.

Para su esperado recital en el Teatro de la Maestranza, Barbara Hendricks, que en su afán por desarrollar una carrera creativa realmente independiente y no sometida a los dictámenes de las grandes compañías ha fundado su propio sello discográfico, llega acompañada por la  pianista Ariane Jacob.